Hay gente que vino a este mundo para repartir felicidad. No me refiero a cualquiera de nosotros los normales y mortales, sino a las personas que dejan un legado y llegan a ser inmortales, recordados para siempre.
Todo el que viene a este mundo hace feliz a alguien, te lo aseguro, incluso el mas sanguinario de los asesinos hubo un día en que se puso en pie y empezó a andar. Habría que ver la cara de sus padres en ese momento, me los puedo imaginar contentos.
Cualquiera hace feliz a sus amigos alguna vez, a su pareja cientos de veces, pero ese cualquiera también hace tristes a los que le rodean. Unos mas y otros menos, pero todos decepcionamos a alguien a lo largo de nuestra vida. A tus padres cuando eres rebelde, a tus hijos cuando los educas, a tu pareja, tus amigos, etc. Es por eso que somos normales y mortales.
Como decía, hay personas que vinieron a este mundo exclusivamente para repartir felicidad, para dejar huella. Humanos que se vuelven inmortales destacando en cualquier campo de la vida, ya sea por sus cualidades, sus habilidades, aptitudes o actitudes.
Personas recordadas por el amor que desprendieron, como la madre Teresa de Calcuta. Misioneros que lo dejan todo y dedican su vida a hacer más feliz la vida de otros. Arquitectos, pintores, escultores, cineastas. Escritores que dejaron un libro que hace feliz a cualquiera que lo lea. Músicos que a través de los oídos también hacen felices a los demás. No me negarás que Beethoven vino a este mundo para dejar huella, siendo uno de los compositores más importante de la historia, incluso componiendo buena parte de su obra estando completamente sordo, sin cesar en su cometido, increíble pero cierto. Como si DIOS lo hubiese puesto en la tierra y le hubiese dicho: «dedica tu vida a cambiar la de los demás». ¿Quién no es feliz contemplando la capilla sixtina? Gracias Miguel Ángel. También deportistas, ¿o acaso hay gente que no es más feliz viendo jugar a Zidane o a Iniesta? lo dudo.
Todas estas personas serán recordadas para siempre, pasen los siglos que pasen, porque dejan en la tierra una herencia que a otros ha hecho, hace y hará felices. Vendrán mas elegidos al mundo con la única misión de mejorar la vida de la humanidad, pero ninguno de ellos hará que olvidemos a Mozart, a Da Vinci, Bob Dylan o a quien quiera que fuese el que construyó las pirámides de Egipto.
Puede que estés pensando, acertadamente, que muchas de estas personas elegidas, sobretodo los artistas, también hicieron infelices a sus allegados. En gran parte fueron especiales, solitarios, egoístas, alcohólicos, etc. Pero a mí me gusta pensar en la proporción desmesurada de la felicidad contra la tristeza en la balanza del legado de sus vidas. Me gusta creer que si sus cercanos en vida pudiesen elegir, optarían por volver a sufrir la parte humana de éstos dioses terrenales.