Resulta paradójico como el ser humano huye de las ciudades en vacaciones. Un ser humano que cada vez se concentra más en grandes urbes, abandonando el mundo rural, corre despavorido cada vez que tiene unos días libres. Esto me hace pensar en que estamos hechos para vivir en la paz y la harmonía que en las ciudades escasea. Semáforos, atascos, horarios, colas, ruido, contaminación… ESTRÉS es lo que predomina en las grandes urbes hoy en día. Y el ser humano necesita paz y tranquilidad para sopesar y reflexionar sobre las cosas que le pasan.
Es por esto que hay que aprovechar las vacaciones y pararnos a pensar quienes somos y a donde vamos… porque es ahora cuando tenemos tiempo y estamos con la suficiente calma para hacerlo. Porque ahora es cuando somos más nosotros mismos. En ningún momento de los once meses que pasas en la vorágine de la gran manzana eres más tu mismo que en este momento. Por eso te invito a pararte a pensar en quien eres y a donde vas, porque no podrás encontrar un período en todo el año en el que las respuestas que te des a ti mismo sean más veraces que en este momento. Te invito a que las conclusiones que saques ahora las grabes a fuego en tu cerebro, para recordarlas y tener claro el rumbo a seguir cuando la rutina te aplaste y te nuble la vista. Cuando esto te pase, recuerda que las conclusiones que en verano sacaste son las mejores, pues eras más TÚ que nunca.
Reflexiona, agradece y disfruta las cosas que te pasan. Tanto las buenas como las malas. Las buenas disfrútalas, de las malas aprende todo lo que puedas. Y por favor, no veas las vacaciones como un simple tiempo en el que recargar las pilas para volver en Septiembre con más fuerza que nunca a pelear en el cuadrilátero, nada podría parecerme más triste. Al contrario, ten presente que llevas once meses peleando y que te mereces un descanso.
Pajarocabeza.
Me ha encantado!
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